Aquí en el norte estamos en verano y además en plena temporada de vacaciones. Ordas de veraneantes parten de sus ciudades a las playas correspondientes a bañarse en algo que si se sirviera en un restaurante lo llamarían sopa salada y te cobrarían por tomártela. Pero claro, internet nos persigue y no son pocas las playas que ahora tienen conexión gratuita inalámbrica para que los ciudadanos puedan conectarse y recibir su dosis diaria como si de una droga se tratase.

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