Sculpt Comfort es uno de los periféricos que ha creado Microsoft para que sean utilizados con Windows 8 (aunque son compatibles con otros sistemas operativos). Sin embargo, a diferencia de la gama Wedge, el foco de este teclado está en la ergonomía y la sencillez de uso, y no en el tamaño o en el diseño. Además, cuenta con funciones interesantes que pueden resultar muy útiles, aunque también es cierto que esto hace que la curva de aprendizaje sea más elevada.

Lo primero que sorprende al ver el Sculpt Comfort es su barra espaciadora, pues tiene un gran tamaño y está dividida en dos. El motivo es que se puede configurar para que el lado izquierdo cumpla la función de la tecla retroceso. Activar esta función (y desactivarla) es sencillo: únicamente hay que apretar las dos teclas que forman la barra durante unos segundos. Después viene lo complicado.

Y es que, aunque es cierto que esta herramienta puede resultar muy útil, es bastante complicado acostumbrarse a utilizarla, especialmente al principio, ya que hay que 'forzarse' a no usar la tecla de retroceso normal. Una vez que se completa este 'entrenamiento', resulta cómodo, pues con un tamaño mayor, es mucho más fácil acceder a la función.

El problema es que acostumbrarse también puede suponer una complicación más adelante, pues cuando se use un teclado normal, hay que recordar que la disposición es la tradicional para no cometer errores. Así pues, al final es imposible no preguntarse si todas estas molestias merecen la pena.

Teclado

Por lo demás, las teclas de Sculpt Comfort son muy cómodas, bastante grandes y de gran respuesta. No obstante, el diseño ergonómico y curvado también requiere cierto aprendizaje, pero en este caso el proceso es mucho más rápido. En mi caso, tras unas horas de uso conseguí una media de palabras por minuto similar a la que consigo con mi teclado, aunque las teclas a las que hay que acceder con el dedo meñique de la mano derecha me daban más problemas.

Sculpt Comfort

Desde Microsoft aseguran que el diseño del teclado permite adoptar una postura más cómoda y que su almohadilla ayuda a descansar las muñecas. Lo cierto es que desde el primer momento encontré este periférico bastante incómodo, especialmente si se eleva su altura (lo que inclina el teclado hacia delante), pero se puede quitar la pieza de forma sencilla y puede que se trate más de una preferencia personal que de un problema de este dispositivo, así que este aspecto no debería echar para atrás a nadie.

Sculpt Comfort también tiene accesos directos a algunas de las funciones de Windows 8 en las teclas F. Para activarlos, cuenta con un interruptor físico de plástico, pero tiene un aspecto endeble y bastante cutre. Eso sí, cumple su función a la perfección, aunque su colocación hace que sea bastante incómodo cambiar de función mientras se escribe.

Diseño

Como hemos dicho, el diseño no es el punto fuerte de Sculpt Comfort. No es que sea un teclado feo, pero tampoco llama la atención si no es por la peculiar distribución de sus teclas, con una disposición ligeramente curvada.

Todo el cuerpo del teclado es de plástico, mismo material que las teclas y el interruptor que activa las funciones especiales (tal vez el elemento más feo de todo el Sculpt Comfort). Éste está situado junto a un LED que se ilumina durante unos segundos cuando se activa la función retroceso en la barra espaciadora. Sin embargo, su colocación hace que pueda parecer que indica si están activas las teclas F o las funciones especiales de Windows 8.

Sculpt Comfort

Además, el acabado en plástico sin optar por el mate hace que la suciedad se adhiera con facilidad (especialmente el polvo) y que las teclas tengan un aspecto de un brillo poco higiénico tras unas pocas horas de uso.

Por su parte, el reposamuñecas es de goma, pero tampoco se puede decir mucho más en su favor en lo que a diseño respecta. De todos modos, como ya hemos visto, éste no es un teclado cuyo objetivo sea seducir al usuario con su aspecto. Eso sí, habría sido un detalle incluir algún hueco en el que colocar el receptor que hay que conectar en un puerto USB del ordenador, pues habría facilitado el transporte del periférico.

Conclusión

Sculpt Comfort es una buena opción para quienes busquen un teclado para casa o el trabajo y no estén preocupados por el tamaño. Su respuesta es impecable y, tras un período de adaptación, es muy cómodo. Sin embargo, las funciones que aporta, su diseño y el material del que está construido (plástico) no parecen justificar un precio de casi 60 euros.

7/10

En cualquier caso, habrá quien encuentre útil la disposición de la tecla retroceso en este dispositivo; y es cierto que con entrenamiento puede ayudar mucho a quienes escriban durante sesiones prolongadas.

Por lo tanto, tal vez lo mejor antes de decidirse sea probar Sculpt Comfort (siempre que sea posible, claro) y valorar si la comodidad y las funciones adicionales merecen el gasto adicional respecto a otros teclados inalámbricos con prestaciones parecidas, pero que resulten algo más económicos.

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