Hace unos días el Kindle cumplía cinco años, tiempo que le ha valido para revolucionar una industria y sentar las bases de una serie de cambios que no han hecho más que comenzar. Así, si otros productos como el Walkman de Sony en su día, o el iPod, lo cambiaron todo, el Kindle Paperwhite, la última incorporación a la línea de productos ha intentado hacer lo mismo añadiendo algo muy simple, luz.

A lo largo de la historia del Kindle hemos visto algunos modelos más icónicos que otros, como el Kindle DX o el Kindle Touch, pero nada realmente revolucionario o que supusiese un cambio radical con lo que ya había. Distintos teclados, colores de carcasa, calidades y resolución de pantalla, todo tipo de intentos por parte de la competencia, de las cuales las más acertadas me parecen las de Kobo y las de Nook, pero nada que en esencia se alejase del concepto de aquel primer Kindle: una pantalla de tinta electrónica para leer libros sin cansar a la vista en un producto fácil de usar y de transportar a cualquier parte.

Hasta ahora. El Kindle Paperwhite es, en muchos sentidos, la vuelta a la casilla número 1, un producto que introduce una funcionalidad que lo separa de la competencia y además perfecciona otras que ya habíamos visto, como la pantalla táctil, en aras de aumentar la usabilidad y la experiencia de usuario que destila el dispositivo. El Kindle reinventado, ese podría haber sido perfectamente uno de los eslóganes que Amazon podría haber utilizado para promocionarlo aunque se deje todavía algunas de las cosas que nos gustaría ver mejoradas en la siguiente generación. Así es, a fondo, el nuevo Kindle Paperwhite.

Diseño

En este sentido, Amazon ha decidido continuar con las mismas líneas comenzadas en la generación anterior, la primera que eliminó el teclado físico para trasladarlo directamente a la pantalla (como es el caso del Kindle) o para hacerlo táctil (como es el caso del Kindle Touch). Así, tenemos un dispositivo que mide 17 centímetros de alto, 11,7 de ancho y casi 1 de grosor, con una pantalla de 6 pulgadas y 222 gramos.

El material que ha usado es igual que el del Kindle básico, un plástico que resulta más oscuro que la generación anterior y en mi opinión más agradable visualmente hablando, pero también más sucio. Es más, una vez pongamos nuestros lindos dedos en la parte trasera, podemos olvidarnos de devolverle alguna vez el aspecto inmaculado que tiene al salir de la caja, problema que no me parece demasiado grave ya que el material lo camufla bien.

Aparte del puerto micro USB para cargarlo en la parte inferior, desaparece por lo demás cualquier tipo de floritura en la carcasa, ningún tipo de botón salvo el de bloqueo/desbloqueo, ni siquiera para avanzar o retroceder de página, tampoco cruceta de control o teclado algunos, únicamente la pantalla.

Pantalla

La pantalla es precisamente la perla de la corona en el nuevo Kindle Paperwhite. El nombre, como es evidente no está escogido al azar, si tenemos la luz encendida ofrece los mismos niveles de contraste y color que una página de libro normal, con una página que parece completamente blanca y unas letras que gracias a la nueva resolución (62% píxeles más, con 221 por pulgada) y contraste (25% más) parecen impresas directamente sobre la pantalla.

¿Pero no era ya era buena la resolución en Kindle? Sí, lo era, pero con el Paperwhite Amazon ha decidido subir todavía un poquito más el listón, y los resultados, aunque vengan sobre una experiencia que ya era muy buena, creedme que se agradecen.

Amazon afirma haber estado dos años desarollando la tecnología detrás de la iluminación de la pantalla, y visto lo que han conseguido hacer, no queda menos que creerlos. Por ponerlo de manera simple han cogido un cable de fibra óptica, desarrollado un patrón que asegure la distribución uniforme de la luz desde cualquier dirección y lo han juntado al panel paperwhite de tinta electrónica en sí y al panel táctil para controlarlo. Casi nada.

En la práctica, la realidad es casi tan romántica como promete Amazon. Con la luz encendida el Kindle Paperwhite se lee bien desde cualquier ángulo, sin que esta suponga desvirtuar o alterar en ningún momento ni la resolución, ni el contraste ni el color de las letras en la pantalla. Dicho de otra manera, utilizar el Kindle Paperwhite es una experiencia muy parecida a la que obtendríamos si las páginas de los libros tuviesen luz propia.

Ese casi del párrafo anterior se debe a que, inexplicablemente, todos los Kindle Paperwhite que he podido ver presentan un fallo de uniformidad en la parte inferior del dispositivo. Unas pequeñas manchas negras en la iluminación que desaparecen cuando la desactivamos (porque sí, la iluminación es regulable como vamos a ver más adelante) pero que con esta encendida se hacen un tanto incómoda a veces.

Mi opinión personal es que al rato de uso en lectura las manchas se hacen imperceptibles, no tanto así cuando lo cogemos y empezamos a utilizarlo o lo desbloqueamos. El fallo puede apreciarse hasta en las imágenes promocionales de la compañía en su página oficial, por lo que me da la sensación de que en Amazon son perfectamente conscientes del detalle y lo asumen.

Fuera de eso, la pantalla del Kindle Paperwhite es como decíamos al principio de la reseña, lo mejor que le ha ocurrido al libro electrónico desde, básicamente, el libro electrónico. Y vamos a ver por qué.

Usabilidad y experiencia

Lo interesante de ponerle luz a un Kindle es que cambia por completo la experiencia con el dispositivo. Antes, la pantalla de tinta electrónica del Kindle era al mismo tiempo su mayor virtud y su mayor defecto.

Su mayor virtud porque al no estar iluminada no cansaba la vista, era fácil de leer, estable y con buen contraste. Básicamente como cualquier página de un libro físico de toda la vida. Pero al mismo tiempo si no había buena luz o queríamos usarlo para leer en la cama por la noche por ejemplo, se estropeaba el invento.

Amazon, consciente de ese fallo, había lanzado algunas soluciones medianamente efectivas como unas fundas con una pequeña linterna en la parte superior que lo solucionaban parcialmente.

Pero con el Paperwhite sí que se lo quita de encima de un plumazo y para alguien que como yo acostumbrado a un lector de libros electrónicos tradicional con las limitaciones mencionadas, la flexibilidad y usabilidad que aporta una pantalla así son, rotundamente, invaluables.

Como la intensidad de luz es regulable, en situaciones de alta luminosidad como la calle o una habitación bien iluminada podemos podemos subirla al máximo para que esa luz externa no afecte a la pantalla. No es el mejor ejemplo, porque son tipos de pantalla distintos, pero quien haya intentado utilizar un smartphone o dispositivo similar a plena luz del día con el sol incidiendo directamente sabrá de que hablo.

Por la noche o en condiciones de baja luminosidad la luz es necesaria, sí, pero no tanto y si es muy fuerte puede llegar a molestarnos y cansarnos la vista, así que reducimos la intensidad y solucionamos el problema. Tenemos 24 niveles de iluminación para adaptarnos prácticamente a cualquier situación.

La pantalla táctil es, afortunadamente, una de las cosas que más se han mejorado con respecto al Kindle Touch. Si en el caso de este último nuestras impresiones no fueron demasiado buenas, poniendo como principales problemas la calidad (en cuanto a términos de resolución) y velocidad de respuesta de la pantalla táctil, no es así en el caso del Paperwhite.

No nos vamos ni mucho menos, al extremo contrario, nadie debería esperar una velocidad de respuesta similar a la de un tablet o un smartphone, pero sí ha mejorado mucho hasta conseguir unos niveles aceptables de usabilidad.

Si tocamos en la parte superior durante la lectura accederemos al menú con las opciones para movernos entre capítulos, ajustar el tamaño de la letra, de la iluminación, buscar palabras, utilizar X-Ray o compartir.

  • X Ray: Nos permite examinar rápidamente ideas, palabras, nombres y contenidos que aparecen en el libro de manera muy visual. Una función que se agradece, no lo pongo en duda, pero que de momento, ya sea por los términos que destaca o el enfoque, no acabo de ver totalmente útil.

  • Ajuste de la iluminación: Permite ajustar la intensidad de la iluminación en 24 niveles.

  • Time to Read: Si X-Ray me ha dejado un poco tibio, Time to Read me encanta porque sí es muy útil. En base a lo rápido que cambiamos de página calcula nuestra velocidad de lectura y nos muestra lo que falta para acabar el capítulo o el libro.

  • Opciones de visualización: 9 tamaños distintos de fuentes, seis tipos de fuentes distintas, tres opciones de interlineado y otras tres para los márgenes. Suficientes en mi caso y creo también que para la mayoría de usuarios. La fuente que viene por defecto, Caecilia, es agradable y adecuada para la mayoría de los usos. Contamos también con la Baskerville, Caecilia Condensed, Futura, Helvetica y Palatino.

  • Interfaz de usuario: Bien diseñada aunque algunas opciones están demasiado escondidas. Moverse, eso sí, entre la página principal, la tienda Kindle, la búsqueda y la cantidad de iluminación es ágil e intuitivo en todo momento.

  • Teclado: No es malo, pero dista mucho también de ser bueno. Falsos inputs, lentitud al borrar o al escribir es la tónica general. Usable, pero lo justo, algo que me gustaría ver mejorado en la siguiente versión.

Ecosistema

Comprar un Kindle y hablar únicamente del dispositivo es quedarse corto. Encontramos aplicaciones para Mac, Windows, Chrome, iOS, Android, Windows Phone… y en todas ellas hay sincronización de notas, marcadores y posición de la lectura.

Junto con el Kindle, mi otra plataforma de lectura de ebooks es iBooks, en el iPad. Y aunque aprecio mucho esta última y tiene unos niveles de usabilidad de los que adolece en ciertos aspectos el Kindle, sí es cierto que esa combinación de comprar un libro en la Kindle Store y almacenar junto a ella no sólo el contenido en sí sino toda la actividad añadida, como las notas, es extremadamente útil.

Y sí, en iBooks también se sincroniza mediante iCloud, pero su uso está limitado únicamente a dispositivos de Apple, no tiene una opción de escritorio y ningún dispositivo tiene pantalla de tinta electrónica, lo que hace que leer en ellos no sea igual de cómodo.

Apostar por un Kindle es apostar por un ecosistema, y algo que no debería obviarse en ninguna reseña. Un ecosistema con una tienda de libros a precios accesibles, aunque todavía muy mejorables, con sincronización absoluta y con dispositivos relativamente baratos (entre 79 y 189€ para los modelos que no sean el Fire).

¿Kindle, Kindle Paperwhite o Kindle Fire?

Con el Kindle Paperwhite, ese ecosistema se diversifica todavía más. Ya no es sólo el Kindle, ya no es sólo un tipo de pantalla, son 3, y lo lógico es tener algunas dudas sobre cual es el que mejor se adapta a nuestras necesidades.

Entre Kindle y Kindle Paperwhite, el factor debería ser uno sólo: el precio. Con $69 | 79€ para el Kindle básico (sólo WiFi), $119 | 129€ para el modelo Paperwhite con WiFi y $179 | 189€ con 3G, este último nos da todas las prestaciones del primero más el añadido de la luz.

No ocurre como en el caso Kindle vs Kindle Touch donde tener controles físicos suponía una ventaja ya que los táctiles no iban del todo finos. Todavía hay terreno por mejorar, pero en el caso del Paperwhite eso está solucionado y no debería suponer una diferencia apreciable.

Si en el caso del Kindle y el Kindle Paperwhite el principal motivo entre ambos debería ser el precio y nuestro presupuesto de compra en el caso del Kindle Fire la cosas se complican un poquito más. La pantalla LCD no tan adecuada para leer libros, ni tan cómoda, pero a cambio ganamos aplicaciones, la posibilidad de ver vídeos, navegar y añadir revistas a los contenidos que podemos leer. En cambio, el precio sube a los $199 | €199 para el modelo más básico de 7 pulgadas.

Conclusión

9/10

El Kindle Paperwhite es, por mucho, el mejor Kindle que he probado nunca. El más rápido, el más versátil y el que más he disfrutado usando. Es también, con poco margen de duda, el mejor lector de ebooks que puedes comprar ahora mismo.

No significa que sea perfecto, un paso más en la calidad de materiales, eliminar imperfecciones en la pantalla y mejorar el teclado y la respuesta táctil son tareas que se quedan pendientes para la próxima versión. La duración de la batería, que en la hoja de especificaciones llega a las 8 semanas, en la práctica es indudablemente muchísmo menor, según mi experiencia dos a lo sumo, dependiendo evidentemente del grado de iluminación con el que lo usemos.

Por el momento, y probablemente hasta que lleguen las pantallas de tinta electrónica a color, el Kindle Paperwhite es lo mejor que le ha pasado a los libros electrónicos desde el propio Kindle. A un precio de $119 | 129€ para el modelo con WiFi y $179 | 189€ con 3G pueden comprarse desde Amazon, aunque se han retrasado hasta enero debido a la alta demanda así que puede que vuestro modelo tarde todavía un poco en llegar.

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