Hoy os presentamos el Dragonfly, un mini UAV (Vehículo Aéreo No Tripulado) que destaca frente a una competencia de helicópteros, aviones o quadricópteros por su novedoso diseño. El Dragonfly se basa en la manera de volar de la libélulas y eso le proporciona una alta maniobrabilidad, la capacidad de flotar y el poder volar a altas velocidades.

El Dragonfly cabe en la palma de la mano y ha sido desarrollado por un equipo de la Georgia Tech. El proyecto ha recibido $1M en fondos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y ahora que el proyecto está terminado han acudido al sitio de crowdfunding indiegogo.com para conseguir la financiación para ponerlo en el mercado a un precio atractivo.

Este robot lleva sensores que le permiten la estabilización y en el modelo más avanzado lleva hasta un par de cámaras HD, WiFi y GPS. Su principal ventaja es que tiene un tamaño muy reducido y su batería dura bastante más que la de cualquier sistema que tenga un tamaño similar. Combina la posibilidad de los helicópteros de mantenerse quietos en el aire pero a su vez es capaz de flotar y desplazarse como lo haría un avión.

Entre sus posibles usos podemos encontrar desde la vigilancia y reconocimiento de terreno militar, vigilancia en casa, la posibilidad de usarlo como juguete de laser-tag o incluso como cámara aérea. El modelo más básico es controlado por un control remoto y su capacidad de mantenerse quieto en el aire no es muy destacada, pero se puede pedir por $99 (precio estimado de venta al público de $250) y de aquí podemos encontrar hasta 3 modelos más. El modelo superior cuenta con hasta 20 sensores para ayudar al posicionamiento y al vuelo, se puede controlar de manera remota mediante un ordenador o un smartphone y permite grabación o fotografía aérea con sus 2 cámaras HD.

Además los Dragonfly son personalizables tanto en color como en tipo de alas. Si os gustan los robots de este tipo y queréis ver de lo que son capaces estos mini UAV podéis ver más información en el siguiente vídeo.