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Una de las empresas más importantes en el mundo del desarrollo de procesadores, microprocesadores y demás componentes para ordenadores como memorias RAM y tarjetas gráficas, acaba de anunciar a Reuters que se encuentra buscando opciones en conjunto con una entidad financiera para subsistir, donde destaca la mención a su venta. ¿La razón? Simplemente AMD, el reconocido fabricante de componentes, se encuentra en una lucha muy fuerte y competitiva en esta industria que cada vez parece dirigirse más al mundo de los dispositivos móviles, dejando al de los ordenadores tradicionales en un segundo plano.

Por supuesto, según la fuente de Reuters la venta total de la empresa no es la primera opción, primero tienen en la mira el vender su cartera de patentes, para así poder superar este momento duro para la compañía. Gracias a décadas de desarrollo en el mundo de la computación, han registrado una enorme cantidad de patentes, lo cual sin duda podría incrementar el capital de la empresa de ser vendidas.

Pero la situación no tiene un buen aspecto para AMD, menos aún tomando en cuenta que en lo que va de año sus acciones han caído más de un 60 por ciento, lo que significa que su valor actual es de apenas unos 1.4 mil millones de dólares. Lo más grave del caso es que la deuda a largo plazo y las obligaciones de arrendamiento que poseen actualmente, alcanzan una cifra muy cercana a los 2 mil millones de dólares.

La entidad bancaria encargada de acompañar en este proceso de reestructuración o venta a AMD es JPMorgan Chase & Co, quienes verán con el fabricante de chips cuáles son las mejores opciones con las que cuenta. Actualmente, esta empresa, que es una de las más antiguas de Silicon Valley dedicada al mundo de los procesadores, se encuentra en una lamentable jornada de despidos a ingenieros y técnicos en sus plantas.

Por los momentos, Advanced Micro Devices (AMD) no cuenta con un comunicado oficial, pero seguramente lo realizarán cuando cuenten con la estrategia definitiva que tomarán ante este terrible momento. Queda demostrado así, lamentablemente, que negarse a evolucionar hacia un mercado móvil puede significar un suicidio empresarial.