Samsung mantiene la costumbre navideña: engordó, pero no de comida. La gigante surcoreana ha llegado a un acuerdo con Sony para adquirir su parte en la empresa conjunta que habían decidido crear para fabricar pantallas LCD. Conocidas como S-LCD, Sony y Samsung habían firmado alianza por una joint venture que llegó hasta el día de hoy.

Según informes, Samsung estaría pagando una pequeña cantidad de 940 millones de dólares por el 50% de las acciones para adquirir la parte de la división que le pertenencia a Sony. Movimiento que demuestra, sin lugar a dudas, las ganas de dominar (sí o sí) el mercado de pantallas durante el 2012.

A pesar de que Sony fue quien se molestó en realizar el comunicado de la disolución, hay dos puntos interesantes del por qué se produjo la venta. En primer lugar pudo haber sido el crecimiento de Samsung, a pesar de que las ventas de pantallas no se fueron por los cielos, sí se vio una participación remarcada de la empresa que habría motivado a desligarse y engordar para agrandar su imperio. Y en segundo lugar, quizás el mal año de Sony fue determinante para recuperarse un poco de los bajones intermitentes.

La S-LCD en conjunto por Samsung y Sony se fundó en abril de 2004, con la intención de crear pantallas TFT LCD, pero hasta hoy, por lo menos, a través de comunicado, tuvo validez.