El termostato es quizás el bien doméstico más utilizado y al que menos atención se le presta. No ha evolucionado mucho en los últimos años pese a que vivimos en una era en la que hasta las tostadoras tienen pantallas LCD, y siempre recurrimos a él cuando las condiciones climatológicas aprietan. Por eso hay quizás una necesidad de actualizar este aparato de uso común, y por eso llega Nest, un proyecto creado, entre otros, por dos brillantes mentes, Tony Fadell, ex Vice presidente de la división iPod de Apple, y Sebastian Thrun, parte del equipo de Google encargado del sistema de coches sin conductor, junto a un tercer genio, Yoky Matsuoka, habitante de los laboratorios del MIT, especialista en robótica.

¿Qué es exactamente Nest?

Nest es un termostato inteligente para el hogar del siglo XXI, con un diseño realmente original, que aprende de nuestros hábitos para controlar automáticamente la temperatura de la casa. Este termostato está continuamente conectado a la red, de modo que puede ser controlado y programado desde dispositivos externos, como un smartphone, a través de una aplicación o mediante una interfaz web. Gracias al algoritmo de aprendizaje incluido en su rutina de programación, cada vez que lo utilizamos, aprende un poco más acerca de nuestras costumbres, y tras unos días, ya es capaz de auto programarse para que la temperatura de la habitación sea agradable. Pero no solo eso, con sensores de movimiento, Nest puede detectar en qué momentos no hay gente en el domicilio de modo que pueda ponerse automáticamente en reposo. Cuando nos acercamos, la pantalla del termostato se enciende automáticamente en previsión de cualquier cambio que deseemos hacer en la configuración, o símplemente para mostrarnos la temperatura actual de la sala. Si está encendido y calentando el ambiente, la pantalla brilla en un tono cálido (rojo, naranja) mientras que si está enfriando la habitacíon, el color del LCD se vuelve azul, de modo que siempre podremos saber qué está tramando el curioso aparatito.

Tecnología punta al servicio del ahorro energético

El termómetro del termostato, basado en tecnología micro-electro-mecánica, es tremendamente preciso, y puede detectar hasta los más mínimos cambios de temperatura para adaptar la potencia de salida, haciendo que los costes en calefacción o ventilación sean siempre los más bajos posibles, compensando incluso las variaciones creadas por el propio sistema. Cuando no estamos en casa o se detecta un cambio externo, la unidad entra en modo de bajo consumo para ahorrar energía y recortar gastos. Nest es tan eficiente, que puede conectarse a la red de forma inalámbrica sin tener que conectarse a una toma de corriente, funcionando únicamente con el pico eléctrico conducido a través del propio sistema de calefacción. Por supuesto, este es un dispositivo pensado para consumidores que tienen, o planeen instalar un sistema centralizado de climatización, pues sería más bien poco útil si hubiese que instalar uno de estos termostatos cerca de cada radiador o unidad acumuladora.

Nest es el ejemplo de dispositivo que se podría integrar en el “hogar conectado” del futuro, permitiendo controlar el ambiente de nuestro domicilio desde cualquier lugar y en cualquier momento, en previsión de los cambios que necesitemos. Cuando se lance, el termostato inteligente costará alrededor de $250 en su versión instalable por el usuario, aunque también se podrán contratar paquetes con instalación profesional incluida. Aunque el precio sea alto, gracias a su teórico índice de ahorro de energía, podría rentabilizarse en cuestión de meses.