Tras anunciar la finalización de producción del nuevo Cortex-A15 a 20 nanómetros, ARM ha presentado su nueva pieza de hardware para electrónica de consumo. La nueva denominación Cortex-A7 pertenece a un procesador "entry level" diseñado con un proceso de fabricación de 28 nanómetros, lo que le da cierta ventaja en cuanto a tamaño y consumo con respecto a anteriores CPUs basadas en ARM Cortex, fabricadas a 40 y 45 nanómetros. Su uso estará orientado a dispositivos de serie económica en los que no se precisa una potencia extrema, ya que gracias a su bajo coste de fabricación podría montarse en equipos por debajo de los 100 dólares. Del mismo modo, el nuevo ARM Cortex-A7 tendrá otro uso, como compañero de procesadores de mayor potencia, como el ya mencionado Cortex-A15.

Al ensamblarse en el mismo dispositivo como procesador secundario, en combinación con un SoC principal de gran rendimiento, el Cortex-A7 podría controlar tareas de baja exigencia, como comprobaciones Push, descargas, o incluso para mantener otras partes del teléfono o tablet despiertos, mientras que la CPU primaria se mantiene en reposo, ahorrando una gran cantidad de energía — hasta un 70% según ARM — de modo que la autonomía de los nuevos dispositivos podría aumentar significativamente. Otras compañías han optado por un acercamiento similar a estos procesos en segundo plano que obligan a la CPU a mantenerse activa causando un consumo mayor, como NVIDIA con su SoC Tegra 3, en el que la compañía ha incorporado un quinto núcleo de acompañamiento, con una frecuencia inferior, que se utilizaría para manejar todos esos procesos secundarios permitiendo descansar a la unidad principal.

Pero no hay que pensar en este ARM Cortex-A7 como un procesador inútil al ser usado en solitario. Gracias al nuevo proceso de fabricación se puede encajar un mayor número de transistores, ofreciendo una potencia suficiente como para alimentar equipos de presupuesto limitado — o no tan limitado — alcanzando hasta 1.5Ghz de velocidad de reloj — 1.2Ghz de base, en modelos de uno y dos núcleos — por encima del hardware de smartphones considerados de "gama alta" actualmente, con un índice de eficiencia energética hasta 5 veces superior al de los actuales Cortex-A8, arquitectura usada por Samsung para la fabricación de Hummingbird, procesador incorporado en su Galaxy S. De hecho, se estima que el rendimiento de la unidad de doble núcleo Cortex-A7 supere incluso el rendimiento del actual SoC NVIDIA Tegra 2.

Ya son unas cuantas las compañías que han licenciado el uso y fabricación de procesadores basados en la nueva arquitectura Cortex-A7 de ARM, entre las que pueden destacar Samsung, LG, Texas Intruments o ST Ericsson. La nueva maquinaria de ARM estará lista, si el desarrollo sigue su curso sin contratiempos, para el año 2013, y en principio estarán orientados a su uso en smartphones, pero también podrán verse en otros tipos de dispositivos, como tablets. El futuro de la telefonía móvil, ahora. ¿Cómo lo veis?