Recuerdo a Steve Ballmer hace un tiempo quejándose sobre lo mal que estaba creado el iPhone porque para todo lo que quería hacer una persona se necesitaba una aplicación externa. Esto es cierto, pero yo lo veo desde un lugar completamente diferente.

Primero que no sólo le da trabajo a desarrolladores que pueden hacerse un buen montón de dinero creando aplicaciones (más allá de que las políticas restrictivas sean desastrosas), sino que también haciendo esto genera que no haya absolutamente nada que no se puede hacer con sus aplicaciones. De ahí surge la famosa frase There’s an app for that.

Justamente esto es lo que también piensa la gente de Apple y los nuevos comerciales que están empezando a emitir en Estados Unidos muestran la diversidad de aplicaciones y la cantidad de cosas que se puede hacer con la terminal.