
Todo este asunto del suicidio del trabajador de Foxconn que perdió el prototipo del iPhone de cuarta generación toma tintes escabrosos. Se empieza a saber como es la presión en estas empresas que fabrican para Apple, que supongo no será muy diferente a como se trata a la gente en China con otras grandes marcas de la tecnología.
Pero esto empieza a preocupar a un nivel en el que Apple debería reaccionar. Como siempre, en toda historia hay dos caras de la moneda, la que cuenta en este caso la familia y amigos de Sun Danyong, el chico de 25 años que perdió la vida y la de Foxconn.
Según los allegados de Danyong, comentan que les envió emails comentando que los servicios de seguridad de Foxconn fueron bastante duros con él, desde golpearle a encerrarlo, incluso ir a su apartamento donde vivía y rebuscar el famoso iPhone perdido. Esa es la postura de los más allegados.
La de Foxconn, evidentemente, es que no pasó nada de eso, son una empresa multimillonaria que tiene en su cartera empresas de primera fila, negarán categóricamente cualquier acusación de usar la fuerza bruta con sus empleados. Pero no podemos dejar de creerlos porque sean una gran empresa, otro tema es a nivel personal, no me creo que sus servicios de seguridad no usaran “técnicas extremas” teniendo en cuenta lo importante que es Apple como su cliente.
Pero para mi lo preocupante es que Apple, un supuesto ejemplo a seguir a todos los niveles empresariales, no reaccione más que con: “estamos esperando a que concluya la investigación”. ¡Qué demonios!
La historia que han publicado en el NY Times no tiene desperdicio, más que nada el final de ella, en la que “un guardia” amenazó al traductor de un periodista con darle una paliza si no dejaba de hacer preguntas a la familia. Se comenta que no era una persona de Foxconn, si no de la policía y que todo fue poco después o en el funeral.
Otra gran pregunta que me hago y os hago es ¿esta historia tendría la misma relevancia si fuese un prototipo de otra empresa? Yo creo que no y esto eso es muy triste.
Vía: Sillicon Alley Insider, Wired | Foto (CC) Bert van Dijk










Ese problema que comentas lo explicaba muy bien Naomi Klein en su libro ‘No Logo’. Las grandes empresas encargan toda la producción a ‘empresas’ de países asiáticos. Con ello las grandes empresas negocian pagar lo mínimo posible y no se responsabilizan del trato que se dé a los trabajadores en esas plantas de producción. Se desentienden completamente. No es su problema (aunque en realidad sí lo sea). En esta caso extremo, creo que mucha culpa la tiene también el extremo fanatismo que existe con todo lo relacionado con Apple. El fanatismo lleva a estas cosas.