Los reproductores de música después del iPod no lograron sorprendernos. Todos tienen prácticamente las mismas características, mismos diseños y la verdad es que eso aburre, al menos a mí.

Por eso se imaginarán que cuando observé el nuevo iRiver B30 casi me caigo desmayado. La realidad es que las características no son nada del otro mundo, pero vamos, tiene un diseño que enamora a cualquier geek.

Lo malo es que parece que el acelerómetro va un poco lento.